Un taladro de base magnética resuelve un problema concreto: perforar acero con precisión cuando la pieza no se puede llevar al taladro de columna. La máquina se ancla por electroimán sobre la propia estructura y perfora con fresa hueca desde cualquier posición, incluso en vertical o invertida. Es la herramienta de calderería, montaje estructural, obra metalmecánica y mantenimiento de tanques y puentes.

El motor de 1200 W trabaja con dos marchas mecánicas, de 0 a 255 y de 0 a 510 rpm. Esa caja de dos velocidades no es un lujo: la velocidad de corte correcta baja a medida que crece el diámetro, y sin marcha lenta una fresa de 50 mm se recalienta y se arruina. Con la marcha alta se resuelven los agujeros chicos sin perder productividad.

En el plano de control y seguridad incorpora un sistema de desconexión de alimentación que previene descargas eléctricas, un láser que permite fijar el centro del agujero de forma rápida y precisa sin marcar a mano, y un sistema HMI inteligente con alertas de servicio, incluido el aviso de cambio de escobillas de carbón, más un indicador de carga que muestra cuándo se está forzando la máquina.

Pesa 14,7 kg, así que se transporta con las dos manos y se apoya con cuidado. Hay una precaución que no admite excepciones: cuando se trabaja en altura, en posición invertida o sobre superficie vertical, la máquina debe asegurarse además con cadena o eslinga, porque si se corta la corriente el electroimán suelta de inmediato. La superficie de agarre debe estar limpia, plana y con espesor suficiente para que el imán desarrolle toda su fuerza. Use refrigerante de corte en cada agujero y retire el tarugo con cuidado, porque sale caliente y con filo.

Taladro de base magnética Bosch GBM 50-2 de 1200 W, 2 velocidades y fresas hasta 50 mm